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Algunos días el mundo parece venirse abajo. Y entonces, de alguna forma, improbablemente y cuando menos te lo esperas, el mundo por sí mismo vuelve a estar bien.

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Los pies fríos y las manos calientes

Los niños mueren.

Las putas cobran mucho.

La justicia es ciega, sorda,

muda y gilipollas.

Confía y serás traicionado.

Habla y te callarán.

Sé sumiso.

Sé obediente.

Te van a vender lo que no necesitas

y lo comprarás.

No sabes nada ni quieres saber.

Es mejor así.

No quieres saber.

No quieres pensar.

Sé sin ser y vivirás feliz.

Las decisiones del pianista

 

Nos pasamos media vida decidiendo y la otra media sintiendo los resultados de nuestras decisiones. Con suerte podemos decidir, bueno, para algunos suerte, para otros, la maldición del eterno debate: azul o rojo, me voy o me quedo, le hablo o no le hablo, lo hago o no lo hago…

Y si bien, una de las mejores cosas de la vida es no preocuparse por las decisiones, una de las peores es sentir las consecuencias de las decisiones no tomadas, de lo que se pudo evitar, del caos que se pudo controlar.

 

Pues, es tarea de uno mismo no culparse de esto hasta la locura, ni banalizarlo hasta la trivialidad. El tamaño del error es equitativo a la pérdida, ya sea física o emocional, y el tamaño de la pérdida es algo incuantificable, es como poner precio a la amistad, nadie mas que uno mismo puede cuantificar lo que para uno mismo tiene valioso.

“A la culpa, sigue la disculpa”, tu eres quien debe perdonarse, tu eres tu más duro carcelero, el carcelero de tus sueños y pesadillas, de tus culpas y tus anhelos.

 

Lo más difícil de esta vida es aprender a apreciar las cosas verdaderamente importantes, sea como sea, pero que sea, y que sea pronto.

Puedes creer en el destino o creer en la suerte o no creer en nada, pero lo único seguro es que lo que ha pasado, ha pasado.

 

 

 

Hoy, sigues vivo, pues entonces, vive.

c==3

La vida es elegir. Día a día, sin darnos cuenta, tomamos decisiones que podrían cambiar nuestra vida. Y hay algunas, que de hecho, lo hacen. Quizá no se note al cabo de una hora, un día o un mes, pero lo hará.

Me siento muy afortunado (pero mucho), primero, por la suerte de tener la familia que tengo (que eso no se puede elegir), y los amigos que tengo, y segundo, por haber tenido tanta suerte de haber tomado las decisiones correctas en los momentos importantes.

Decisiones que han cambiado mi vida.

Pero que se yo de la vida, si solo tengo 22 años.

Oda

Imagen

 

 

Todo esto se trata de cambiar sin que te cambien, pero claro,

eso es imposible. Cada día es diferente. Cada noche mueres y

cada amanecer resucitas como si de un fénix se tratara.

Pero dentro de ese cambio siempre hay una constante que eres tú mismo.

 

Hay, sin embargo, hechos, personas o cosas que nos cambian

a todos los niveles habidos y por haber, que te descubren

niveles de tu vida hasta ese momento imperceptibles

o que te hacen ver las cosas completamente diferentes, y una vez que

alguna de esas cosas ocurre, ya no hay marcha atrás.

 

No puedes volver a ser el mismo.

No quieres volver a ser el mismo,

porque ello conllevaría muchas cosas,

 incluso perderte a ti mismo.